Canta, bondad

Canta, bondad, luz, pureza,
del poeta la incansable lira.
Madrecita mía luminosa,
Virgen laudadísima.

Durante la guerra no declarada
estaba la Virgen Laudadísima,
su mano acogía a los ya destruidos,
brindándoles luz y eternos destinos.
Con la lágrima cálida suya lavó
a sus hijos cual cisnes de níveo plumón.
Les daba un abrazo… como a los vivos
vistiendo a sus almas de atuendos divinos.

La ducha de gracia purificadora,
las fuentes de lágrimas del pasional.
Téjeme, Madre, un cuerpo divino,
eleva a los mundos del amor virginal.


Canción dedicada a las víctimas de los atentados y las “guerras híbridas”.
En el concierto 28 de agosto de 2015.